MÉTRICA ESPAÑOLA

 

¿CÓMO SE MIDEN LOS VERSOS?

 

Se debe contar el número de sílabas que tiene cada verso.

Si el verso acaba en palabra aguda, se cuenta una sílaba más.

Si acaba en palabra esdrújula, se cuenta una menos.

La razón de tales procedimientos es estrictamente fonética: una vocal tónica en la sílaba final de la palabra produce un efecto de alargamiento de la misma; por su parte, en una palabra esdrújula, la sílaba intertónica parece más corta, como si no existiera.

 

Para medir los versos correctamente, es preciso tener en cuenta los siguientes fenómenos:

 

1.- Sinalefa: la vocal situada al final de una palabra se une con la vocal inicial de la siguiente palabra; ambas vocales se cuentan como una sola sílaba. Este es un fenómeno absolutamente normal en la lengua hablada.

 

2.- Sinéresis: se trata de la reducción a una sola sílaba de dos vocales en el interior de una palabra que normalmente se considerarían como sílabas distintas.

 

3.- Hiato: el fenómeno contrario a la sinalefa. Consiste, precisamente, en no hacer sinalefa; la vocal final de una palabra y la inicial de la siguiente palabra se mantienen en sílabas diferentes.

 

4.- Diéresis: el fenómeno contrario a la sinéresis. Consiste en la separación de un diptongo (dos vocales que constituyen una sola sílaba), que pasa a considerarse como dos sílabas distintas.

 

Ejemplo:

“Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruïdo.”

(diéresis en ru-i-do, que normalmente tiene sólo dos sílabas: rui-do)

 

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CLASES DE VERSOS SEGÚN EL NÚMERO DE SÍLABAS.

 

Los versos de entre dos y ocho sílabas se denominan versos de arte menor.

Los de nueve o más sílabas se llaman versos de arte mayor.

Los versos de menos de doce sílabas son versos simples; los de doce o más sílabas, versos compuestos.

Estos últimos están formados por dos mitades (que normalmente tienen el mismo número de sílabas, aunque tal cosa no tiene por qué ocurrir siempre), denominadas hemistiquios. Ambos hemistiquios están separados por una pausa denominada cesura.

A la hora de contar las sílabas de un verso compuesto, la cesura tiene los mismos efectos que la pausa versal, de manera que si el primer hemistiquio es agudo tendrá una sílaba más, mientras que si es esdrújulo se contará una menos.

 

Además de las citadas, hay que tener en cuenta otras figuras, bastante infrecuentes en la lírica contemporánea, pero muy comunes en la poesía medieval y de los Siglos de Oro, que afectan al cómputo de las sílabas:

- Aféresis: suprimir una sílaba al principio de una palabra (hora en vez de ahora).

- Síncopa: suprimir una sílaba dentro de una palabra (buenismo en vez de buenísimo).

- Apócope: suprimir una sílaba al final de una palabra (do en vez de donde).

- Prótesis: añadir una sílaba al principio de una palabra (arrecoger en vez de recoger).

- Epéntesis: añadir una sílaba en medio de una palabra (Ingalaterra en vez de Inglaterra).

- Paragoge: añadir una sílaba al final de una palabra (felice en vez de feliz).

 

Según su longitud, los versos reciben los siguientes nombres:

 

1.- Monosílabo (1 sílaba).

 

2.- Bisílabo (2 sílabas).

 

“Viste

triste

sol?”

(Rubén Darío)

 

3.- Trisílabo (3 sílabas).

 

“Yo en una

doncella

mi estrella

miré.”

(Rubén Darío)

 

4.- - Tetrasílabo (4 sílabas).

 

“Tantas idas

y venidas,

tantas vueltas

y revueltas ...”

(Tomás de Iriarte)

 

5.- Pentasílabo (5 sílabas).

 

“Llorad las damas

si Dios os vala.

Guillén Peraza

quedó en la Palma,

la flor marchita

de la su cara.”

(Anónimo)

 

6.- Hexasílabo (6 sílabas).

 

7.- Heptasílabo (7 sílabas).

 

“¡Pobre barquilla mía

entre peñascos rota

sin velas desvelada

y entre las olas sola!”

(Lope de Vega)

 

8.- Octosílabo (8 sílabas).

Es el verso más importante de entre los de arte menor y el más antiguo de la lírica castellana.

Es el verso característico del romance.

 

“Que por mayo era por mayo

cuando hace la calor,

cuando los trigos encañan

y están los campos en flor ...”

(Romancero)

 

9.- Eneasílabo (9 sílabas).

 

“¡Juventud, divino tesoro,

que te vas para no volver!

Cuando quiero llorar no lloro...

y, a veces, lloro sin querer.”

(Rubén Darío)

 

10.- Decasílabo (10 sílabas).

 

“Del salón en el ángulo oscuro

de su dueño tal vez olvidada

silenciosa y cubierta de polvo

veíase el arpa.”

(Gustavo Adolfo Bécquer)

 

11.- Endecasílabo (11 sílabas).

Es el verso más importante de entre los de arte mayor.

Normalmente exige acento en la sexta sílaba.

Según la posición de los acentos, se distinguen los siguientes tipos de versos endecasílabos:

 

a) enfático: acentos en primera, sexta y décima:

“Eres la primavera verdadera,

rosa de los caminos interiores,

brisa de los secretos corredores,

lumbre de la recóndita ladera.”

(Juan Ramón Jiménez)

 

b) heroico: acentos en segunda, sexta y décima:

“Aquella voluntad honesta y pura,

ilustre y hermosísima María,

que en mí de celebrar tu hermosura,

tu ingenio y tu valor estar solía.”

(Garcilaso de la Vega)

 

c) melódico: acentos en tercera, sexta y décima:

“Y en reposo silente sobre el ara,

con su pico de púrpura encendida,

tenue lámpara finge de Carrara

sobre vivos colores sostenida.”

(Guillermo Valencia)

 

d) sáfico: acentos en cuarta, octava y décima o en cuarta, sexta y décima:

“Dulce vecino de la verde selva,

huésped eterno del abril florido,

vital aliento de la madre Venus,

céfiro blando.”

(Esteban Manuel de Villegas)

 

e) "de gaita gallega": acentos en primera, cuarta y séptima:

“Tanto bailé con el ama del cura,

tanto bailé que me dio calentura.”

(Popular).

 

12.- Dodecasílabo (12 sílabas).

Los dos hemistiquios suelen medir 6+6 sílabas, pero también pueden darse hemistiquios de distinto número de sílabas (7+5).

 

“Adiós para siempre la fuente sonora

del parque dormido eterna cantora.

Adiós para siempre; tu monotonía,

fuente, es más amarga que la pena mía.”

(Antonio Machado)

 

13.- Tridecasílabo (13 sílabas).

 

“Yo palpito tu gloria mirando sublime

noble autor de los vivos y varios colores.

Te saludo si puro matizas las flores,

te saludo si esmaltas fulgente la mar.”

(Gertrudis Gómez de Avellaneda)

 

14.- Alejandrino o tetradecasílabo (14 sílabas).

Los dos hemistiquios suelen medir 7+7 sílabas, pero también pueden darse hemistiquios de distinto número de sílabas (8+6).

Su verso es dulce y grave.

 

“Monótonas hileras

de chopos invernales en donde nada brilla;

renglones como surcos en pardas sementeras,

y lejos, las montañas azules de Castilla.”

(Antonio Machado)

 

15.- Existen versos de longitud superior a catorce sílabas, pero son relativamente raros

en la literatura castellana:

- Pentadecasílabo (15 sílabas).

- Hexadecasílabo (16).

- Heptadecasílabo (17).

- Octodecasílabo (18).

- Eneadecasílabo (19).

- etc.

 

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LA RIMA.

 

La rima se define como la identidad total o parcial, entre dos o más versos, de los sonidos situados a partir de la última vocal tónica.

Puede ser de dos tipos: consonante o total, si los sonidos idénticos son vocales y consonantes, y asonante o parcial, que se produce cuando sólo las vocales son idénticas.

La rima de las palabras esdrújulas suele provocar problemas para su correcta identificación; hay que tener en cuenta que a efectos de rima la sílaba postónica (la siguiente al acento) no existe.

Así, por ejemplo, “mística” rima con “tísica” en asonante (í...a / í...a); del mismo modo, ética y tétrica riman en consonante (é...ca / é...ca).

La rima suele representarse mediante una fórmula alfabética en la cual las mayúsculas designan versos de arte mayor y las minúsculas versos de arte menor. Las letras iguales señalan los versos que tienen la misma rima, sea consonante o asonante. Si la rima es aguda se indica con una coma volada (A', a'). Un guión o espacio en blanco representa un verso que queda libre, es decir, que no rima con ningún otro.

 

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