EL ASCO DE UNA TRAICIÓN

 

Como las babas de un loco

o los gargajos de un viejo,

como humores de un leproso

o de un corte purulento,

 

Como diarrea de enfermo

o el pus de herida infectada,

como el hedor de los muertos

o la carne putrefacta.

 

Como el pestilente aliento

de una hiena moteada.

Como el pico carroñero

que un cadáver despedaza.

 

Así sabían tus besos

cuando tú me traicionabas.

Así tus labios abiertos

cuando promesas juraban.

 

Yo maldigo tu recuerdo

y te vomito en la cara.

Y te revelo un secreto:

“Tú nunca has valido nada”.

 

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© Manuel de Churruca y García de Fuentes