EL CUENTO DEL BORRICO

 

Dos aldeanos y un borrico

caminaban a la feria,

por un estrecho camino

de notable concurrencia.

 

En un principio iba el padre

a los lomos del burrito,

yendo el hijo por delante

señalándole el camino.

 

Y la gente comentaba:

- "Mira tú qué desgraciado,

que es el padre el que descansa

mientras que el niño va andando".

 

Entonces montose el niño,

con sus piernitas colgando,

a los lomos del borrico,

para no ser criticados.

 

Pero al punto han comentado:

- "Mira el niño descortés,

tan joven y tan cansado,

y el pobre padre va a pie".

 

Sin saber cómo acertar

ahora los dos se han montado,

uno delante, otro atrás,

los tres van al mismo paso.

 

La gente otra vez opina

sobre el burrito explotado

que, con paso de fatiga,

cabalgan los dos aldeanos:

 

- "Mira esos dos animales

que van montando el borrico,

por eso está obeso el padre

y está tan gordo el chiquillo".

 

De reproches agobiados

y evitando habladurías,

los dos del asno han bajado,

los tres caminan en fila.

 

Y otra vez han comentado:

- "¿Para qué les sirve el asno

si éste va descabalgado

y andando van los aldeanos?".

 

Moraleja:

 

La gente siempre te juzga

para bien o para mal.

Sigue tú tu propia ruta

sin que te puedas fiar

 

de lo que opine cada uno,

porque es muy fácil juzgar

y siempre tendrás alguno

que te quiera criticar.

 

Haz lo que creas mejor

y escucha a tu corazón.

Al fin sólo juzga Dios …

y en Él siempre habrá perdón.

 

      -----oooOooo-----

  

  

 

© Manuel de Churruca y García de Fuentes