EL HIPNOTIZADOR

 

Hubo un hipnotizador

con prodigiosa mirada,

que sólo en una sesión

a cualquiera hipnotizaba.

 

Mas el mago utilizó

sus prodigiosos poderes

para requerir de amor

a un centenar de mujeres.

 

A sus brazos se entregaban

al suponer falsamente

que estaban enamoradas,

por el poder de su mente.

 

Pero todo bien o mal

en esta vida se paga,

y el cazador al final

tropieza en su propia trampa.

 

Lo mismo le pasó a él

y un buen día se encontró

con una bella mujer

que le robó el corazón.

 

Sus ojos eran tan bellos

y tan claros, y tan grandes,

que le sirvieron de espejo

para él mismo hipnotizarse.

 

Por ello el encantador

tuvo su lección al fin:

toda su vida quedó

enamorado de sí.

 

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© Manuel de Churruca y García de Fuentes