LOS PEDOS

 

Cuando uno se tira un pedo

y confiesa que él ha sido,

mirando al guarro confeso

los demás … hacen lo mismo.

 

        -----oooOooo-----

 

Cuando hay reunión de viejas,

con tertulia y con camilla,

siempre es bueno que se tenga

debajo alguna perrilla.

 

Y si algún pedo resuena

por debajo de las faldas,

en medio de la merienda,

puede decir la afectada

 

mirando bajo la mesa

y fingiéndose enojada:

– “Vaya perra flatulenta …

¡Siempre lo mismo, marrana!”

 

        -----oooOooo-----

 

Retrepado en su sillón

estaba un hombre gordito,

en plena conversación,

tras una cena de amigos.

 

Cuando … se escuchó un cañón,

una gran ventosidad,

justo en medio del salón,

haciendo a todos callar.

El culpable, entre las risas,

del sitio se levantó

y, agarrando su barriga,

de esta forma se excusó:

 

- “Público perdón os pido

por el viento que ha sonado …

¡mas no se por qué orificio

en verdad se me ha escapado!”

 

      -----oooOooo-----

 

Siempre nos huelen fatal

los pedos cuando son de otros,

mas huelen fenomenal

cuando los pedos son propios.

 

Mucha gente hay que en la cama,

después de tirarse un pedo,

se mete bajo la sábana …

¡para disfrutarlo entero!

 

      -----oooOooo-----

 

Dos cocineros famosos

compartían sus recetas

sobre los distintos modos

de hacer sus caldos y cremas.

 

– “En el arte del plato hondo

y la cuchara sopera

hay que hacer caldos sabrosos,

mas con textura ligera.

 

Para hacerlos sustanciosos

es menester que éstos tengan

los tropezones o trozos

que les dan más consistencia.”

 

Al momento, un oloroso

pedo de esos, que no suenan,

le dejó a uno el rostro rojo

y mojada la entrepierna.

 

Y le ha amonestado el otro

de esta irónica manera:

– “Ese pedo tan caldoso …

¡seguro que lleva presa!”

 

        -----oooOooo-----

 

    

 © Manuel de Churruca y García de Fuentes