EN EL FONDO DE LA ESTANCIA

 

En el fondo de la estancia
un instante nos hallamos,
la sombra nos envolvía
y nadie quiso mirarnos.

Yo sentí que me embriagaba
el perfume de los nardos
que le prendí aquella tarde
sobre su vestido blanco.

Como entonces nos queríamos,
nuestros sueños se cruzaron:
yo me encontré sus mejillas
y ella se encontró mis labios.

La sombra nos envolvía
y nadie quiso mirarnos,
y sin turbar el silencio
dulcemente nos besamos.

 

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