EL NIÑO Y LA MARIPOSA

 

- “Mariposa

vagarosa,

rica en tinte y en donaire,

¿qué haces tú de rosa en rosa?

¿de qué vives en el aire?”

 

- “Yo, de flores

y de olores,

y de espumas de la fuente

y del sol resplandeciente

que me viste de colores.”

 

- “¿Me regalas

tus dos alas?

¡son tan lindas! ¡te las pido!

Deja que orne mi vestido

con la pompa de tus galas.”

 

- “Tú, niñito

tan bonito,

tú que tienes tanto traje,

¿por qué anhelas el ropaje

que me ha dado Dios bendito?

 

¿De qué alitas

necesitas

si no vuelas cual yo vuelo?

¿Qué me resta bajo el cielo

si tú todo me lo quitas?

 

Días sin cuento

de contento

el Señor a ti me envía;

mas mi vida es un solo día,

¡no me lo hagas de tormento!

 

¿Te divierte

dar la muerte

a una pobre mariposa?

¡Quizás sobre alguna rosa

me hallarás muy pronto inerte.”

 

Oyó el niño

con cariño

esta queja de amargura

y una gota de miel pura

le ofreció con dulce guiño

 

Ella, ansiosa,

vuela y posa

en su palma sonrosada.

Y allí mismo, ya saciada

y de gozo temblorosa …

¡expiró la mariposa!

 

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